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El GRITO DEL SUR

Actualizado: 4 de nov de 2020

Se define como un medio popular y millenial. Popular por la agenda que lleva, aborda temas que no son parte de otros medios (situación de calle, feminismo, inmigrantes, medio ambiente). Y millenial por la forma en que lo cuenta. Desde Fotografes Que Escriben realizamos una entrevista a Catalina Distefano y Cristopher Loyola que conforman parte del colectivo El Grito del Sur, un medio de comunicación conformado por jóvenes que surge en septiembre de 2012.


Por Jimena Gómez, Melisa Condori, Cristian Pecci y Gonzalo Yahuita. Fotografías de Catalina Distefano.


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¿Cuál es la identidad del Grito?


Catalina- Creo que es diversa, contempla todas las identidades existentes. La identidad de El Grito busca cambiar las formas de comunicar y así democratizar la información. Escucha a las voces que no tienen lugar en los medios hegemónicos.

Por ejemplo; ante una persona blanca que escribe sobre el 12 de octubre, consideramos una mejor alternativa darle la voz a integrantes del colectivo Identidad Marrón (es un colectivo de personas marrones hijxs y nietxs de indígenas y campesinos de América).

La clave es la diversidad.






¿Cómo es un día en la redacción?


Christopher- Nosotres, generalmente teníamos una reunión lunes o martes que era una reunión editorial la cual planificabamos toda la semana. Había compañeres que estaban a la mañana, otres a la tarde y a la noche. Si bien había tareas que tomar, las podíamos hacer desde nuestras casas, más que nada las que tienen que ver con las redes sociales, entonces no requerían que estemos en la redacción necesariamente. De hecho yo soy uno de los que menos estaba presencialmente.


En mi caso particular, por manejar redes, gran parte de mi laburo lo hacía como home office y no pasaba tanto tiempo físico en la redacción. Pero sí había puntos de encuentro obligatorios, que eran una reunión semanal de sumario, para organizar y planificar toda la semana, las notas que vamos a producir, las entrevistas, etc., incluso las coberturas fotográficas. En su momento también teníamos reuniones conjuntas con el equipo de fotógrafes, después esa modalidad cambió y pasó a ser únicamente del comité editorial del medio. También teníamos otro tipo de encuentros obligatorios que tenían que ver por ejemplo con una serie de materiales audiovisuales que realizábamos semanalmente o quincenalmente, ya que había algunas cuestiones puntuales que quizás eran más obligatorias que otras, pero sino un día en la redacción era funcionar por un sistema de turnos, compañeres que estaban de guardia y luego el resto de las tareas se iban resolviendo de manera conjunta pero a la distancia.




¿Cómo llegaste al Grito y cómo es trabajar ahí?


Catalina- No es lo que se da comúnmente, arranqué cuando todavía estaba en la secundaria, conocí a Cris (Christopher) y también a muchos de El Grito, jóvenes, militantes y estudiantes con una base humana importante de compañerismo, de amigues. Yo estaba dentro de ese grupo humano por fuera de El Grito. Primero arranqué a sacar fotos, a hacer fotoperiodismo, a cubrir movilizaciones y luego se fue dando todo.


Podemos elegir temas y proponerlos, también ahora en cuarentena tenemos un pequeño equipo de fotógrafas, estamos siempre en contacto, como un grupo de contención. A los cuarenta días del inicio de la cuarentena hicimos un ensayo fotográfico, también algunos videos, por ejemplo para el 28 de mayo cuando se estaba por tratar el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo. Tenemos la libertad de llevar propuestas, después el medio decide si van o no.



¿Por qué algunas notas están firmadas por El Grito y otras tienen nombre propio?


Christopher- Hay una cuestión profesional, pero también pasa por una cuestión personal. Quizás hay notas que llevan mayor tiempo de elaboración o producción propia e incluso alguna cuestión particular que nos interesa y creemos que suma a la nota el hecho de que pueda estar firmada; pero sí, hemos ido construyendo nuestra referencia en los distintos temas que vamos abordando. Trabajamos con una agenda bastante amplia.


Me dedico a la juventud y educación. Muchas veces vamos a entrevistar al Ministro de Educación o distintas cuestiones centrales, suma que vaya firmada, a diferencia de una nota clásica de cuatro párrafos, que quizás no sea necesaria la firma del que la escribió y puede ir firmada por el medio. Después obviamente desde ya, las notas de opinión van firmadas por quien las escribe y no por el medio.





¿Qué significa trabajar colectivamente?


Catalina- Es importante apostar a medios contrahegemónicos, buscamos una construcción diferente de la que estamos acostumbrados a consumir. No buscamos ser la contra, sino algo distinto y necesario.


El Grito es una construcción colectiva. Apunta a construir otro medio, otra manera de mirar, de pensar, que nos identifique. Es un medio de comunicación hecho por jóvenes y para jóvenes. Busca dar un espacio para que el otro pueda hablar en primera persona y no hablar del otro como alguien ajeno, hablar del otro como un compañero o brindarle un lugar

para su voz.


Christopher- Nuestra apuesta es construir y crecer de una manera colectiva. Nos consideramos periodistas y fotoperiodistas militantes. Y no tiene que ver con la militancia asociada a un partido. La militancia entendiéndose como un compromiso con determinadas banderas, causas, intereses, objetivos, con marcar una agenda, disputar la agenda hegemónica, que muchas veces es de la derecha. Y así construir otra forma de hacer periodismo, otra forma de entender la realidad y otra forma de contar lo que está pasando.


El Grito busca romper con esa lógica adultocentrista, que entiende a los jóvenes como ciudadanos de segunda, como personas intermedias, que no son ni niños ni adultos.

Busca cambiar los roles y pensar a los jóvenes como sujetos políticos.




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